EL VALOR DE APRENDER A VIVIR EN PAZ
 
Por: Santiago Higuita, psicólogo
Bien se sabe que la familia es el primer lazo social que establece el sujeto con el mundo. Es en su seno donde aprende las bases fundamentales que orientan sus relaciones interpersonales; por ende, es deber de los adultos responsables de los niños y adolescentes establecer, dentro de la dinámica familiar, principios y valores que enseñen al sujeto a vivir en paz.
Es evidente que educar para la paz no resulta una tarea sencilla, puesto que todo vínculo social está mediado por conflicto y, en muchos casos, estos suelen intervenirse a través de los actos violentos que desintegran los lazos sociales. Por lo tanto, en aras de extender la educación hasta los hogares, invitamos a las familias pertenecientes al colegio Ferrini a cuestionar, reflexionar y evaluar la convivencia que existe en cada familia, con el fin de que la paz sea una construcción continua en los diferentes contextos sociales del estudiante ferrinista.
Ahora bien, cabe preguntarnos: ¿cómo podremos construir la paz en familia? Para responder a esta pregunta es necesario que partamos desde nosotros mismos porque, para que haya paz, se requiere del aporte de cada uno de los agentes que conforman un grupo., así la paz se puede establecer dentro de la familia cuando se observan y se cumplen las siguientes circunstancias
  • Renunciamos a la violencia como respuesta a los conflictos familiares: si nuestra actitud frente a los conflictos familiares es agresiva, no permitimos que se establezcan relaciones de respeto en el hogar; por el contrario: se crea un ambiente hostil en el que cualquier intento de comunicación genera un campo de batalla. Por ende, es necesario no violentar a nuestros familiares; así, intentemos evitar los gritos, la indiferencia, las agresiones físicas, las amenazas, los insultos o utilizar un lenguaje soez, entre otros. recordemos que una familia convive junto y, por ende, hacer del hogar un espacio de respeto es tarea primordial.
 Debemos tener en cuenta que los niños y adolescentes están en un proceso de crecimiento y, en ocasiones, sus respuestas ante los conflictos no son asertivas; esto implica que los adultos responsables actúen en dichas circunstancias mediante la comprensión y la corrección asertiva de dichos actos, de tal forma que no se genere más violencia. Asimismo, os adultos son el ejemplo para los niños y adolescentes, y ante los conflictos deben reflejar madurez emocional por solucionarlos mediante estrategias que protejan la integridad de sí mismos y del otro.
Recordemos que parte desde el amor y el respeto por el otro.
  • Renunciamos al deseo de ejercer poder: si bien los adultos cumplimos un rol de autoridad que orienta el proceso de formación de los niños y adolescentes mediante la instauración de principios y valores que les facilita adaptarse a la vida cívica, esta circunstancia (la de ser adultos y referentes de autoridad) no significa que seamos superiores a ellos. Por ende, los adultos deben facilitar que las relaciones dentro del hogar articulen al principio de la igualdad según el cual todos los miembros tienen derechos y deberes; asimismo, los adultos deben cultivar una relación recíproca; de esta forma se enseña a los demás  miembros de la familia a no dominar ni a someterse ante los demás. Inténtenle evitar comparaciones entre los mismos miembros de la familia o con otras personas por fuera de ella; y recordemos, además, que nadie es inferior ni superior a los otros: todos merecemos que nos traten con respeto e igualdad.
  • Escuchamos al otro :en caso de que se presenten conflictos, es necesario aprender a escuchar al otro; de esta forma, conocemos sus intereses con respecto al tema de discusión y, en consecuencia, no podemos sesgarnos a una sola posibilidad de solución; debemos abrirnos al diálogo para encontrar los puntos de acuerdo que permita solucionar el conflicto sin ejercer violencia. No es recomendable ignorar o evadir a la otra persona cuando no estemos de acuerdo con sus ideales ni, mucho menos, intentar dialogar cuando estemos malhumorados o enfadados. Estos factores impiden llegar a una solución viable para todos los miembros de la familia y limitan la comunicación; así pues que debe tener mucha paciencia e inteligencia emocional para hacer que la comunicación sea la vía de enlace con el otro.
  • Respetemos las diferencias: en este aspecto, los adultos deben enseñar a respetar las diferencias, por lo cual el hecho de transmitir sus ideas representa un asunto de suma responsabilidad porque se transmite un ideal con respecto al otro, lo que repercute en los miembros de la familia .Recuérdese que para los niños y adolescentes los adultos son los referentes respecto de lo que está bien y lo que está mal; por consiguiente, evite emitir comentarios que violenten o vulneren la identidad del otro. Temas como los de la religión, la etnia, el sexo, el aspecto físico, la política, el fanatismo deportivo, la música o la nacionalidad-entre otros- se prestan para fomentar perjuicios sociales que discriminan lo diferente de nuestra cultura e induce a la desigualdad.
Finalmente, a modo de conclusión, entendemos la paz como la decisión de renunciar a la violencia como mecanismo interventor de conflictos, como también la renuncia al ejercicio del poder con el fin de aprender a convivir con el otro, establecer relaciones de igualdad, construir lazos sociales, cultivar el respeto por las diferencias y asumir la responsabilidad consigo mismo y con los demás.

Paz